Este último tiempo hemos escuchado hablar de “Versus”, cuyo significado es “frente”, “contra”, “en comparación con”.
Casi sin saberlo, desde pequeños estamos atravesados por esta palabra, decidiendo desde lo más simple, como, por ejemplo, lindo versus feo o bueno versus malo.
Los programas televisivos también lo han implementado, mostrando gustos musicales que optan por tango versusfolklore o rock versus cumbia.
Y, en esta reciente época de Mundial, asistimos a elecciones referidas a competencias deportivas, como, para ilustrar, España versus Francia o Argentina versusInglaterra.
Pero esto es solo una muestra de lo que elegimos habitualmente. Los “Versus” que nos comprometen y marcan el signo de la época tienen que ver con la educación de los equipos de gestión, ya sea en ámbitos educativos, sanitarios, municipales, etc.
De esta manera, comparamos las figuras que se destacan: el líder versus el jefe.
El primero posee una virtud: la humildad de los grandes que permite crecer.
El segundo tiene una debilidad: la soberbia de los que se encuentran con una cuota de poder, creyéndose dueños del mundo.
Y así podríamos seguir enumerando características. El riesgo de este modelo es el predominio del jefe sobre el líder, dando lugar a lo que muchos pensadores han denominado “Era del narcisismo”.
Recordamos el famoso mito griego donde se hace referencia al joven narciso, quien estaba tan enamorado de su imagen contemplándose en las aguas del lago, que no advirtió su caída y, en consecuencia, se ahogó en él.
Difícilmente estos tipos de líder y jefe se den puros. La dinámica del mundo actual hace que experimenten modificaciones, pues, con conciencia y responsabilidad, las actitudes también se pueden cambiar.
Sin embargo, estaría bueno revisarlas porque, en un escenario tan convulsionado como en el que vivimos, se necesitan más líderes y menos jefes.
Profesora Olga Beatriz Barra



