Una vez pensó si no tendría algún gen anfibio. Una de tantas veces que fui a su casa, en la calle San Miguel, se creía una lagartija. Su mamá María, inglesa católica casada con un hindú psicoanalista, diseñadora de moda,me hizo pasar a la pieza de Ezequiel. Subí las escales y al entrar me tropecé con unas cajas y unos rollos, ya que él es distribuidor; lo encontré en cuatro patas sobre la cama, sus ojos estaban completamente blancos mirando una avispa en la ventana, sus brazos y piernas flexionadas de manera que su pecho casi rozaba la sábana. Quedé petrificado, y mareado del olor a cigarro. Con sus blancos ojos parecidos a un ciego y voz ronca, me dijo:
–Sabés una cosa, Marco, hoy he comido ocho insectos.
Por temor a que me confundiera con algún bicho huidespavorido entre los cipreses, su caniche Kelev y la estatua con un gallo sobre un toro. María me invitó a comer salchichas alemanas con croquetas de papa; no acepté mientras empujaba el portón de salida, y mis talones no daban abasto, como Aquiles.
Una noche, caminando inseguro de su orientación por callejuelas otoñales, galerías, zaguanes, y si se le preguntaba adónde se dirigía, con seguridad no habría acertado la respuesta, se le acercó una señorita con su camisa roja a medio desprender y de cuyo escote asomaban dos pequeños tatuajes. Bajó la mirada y vio su pollera corta adornando unas largas piernas con bota de montar que despertaron su adrenalina. La invitó a unahabitación cuyo resultado fue una crónica policial. En la columna del diario se publicó una nota escrita por el periodista y criminólogo Simón Durga, que transcribo a continuación.
“En la madrugada del jueves 16 de septiembre se produjo un brutal asesinato de una joven de 23 años, de nombre Fiona Evangelina Kaly. La muerte fue alrededor de las 3:30 horas en el hotel BOHEMIAN CLUB, de la calle Santa Rita. La occisa de un metro sesenta y ocho de estatura, pelo cobrizo y físico proporcionado. El cuerpo fue hallado sobre las blancas sábanas ensangrentadas y revueltas, lo que indicaría que la víctima habría puestoresistencia. Al parecer, forcejearon hasta que el asesino la golpeó fuertemente con un objeto contundente (pudo haber sido un martillo) el parietal izquierdo de la joven causando su muerte agónica. La autopsia mostró su yugular degollada, sus 10 dedos de las manos muestran sus cartílagos dañados con el filo de la misma navaja, suponen que tratando de defenderse. Su pecho fue traspasado 11 veces con la misma navaja. Una costillaquebrada. Le faltaban 4 dientes, y al parecer fueron arrancados con una pinza mecánica. El ojo derecho no lo tenía. Presumen que se lo pudo haber llevado el asesino aún desconocido, al igual que dos de sus dientes faltantes. Se sospecha que la víctima y el asesino se conocían, porque en el cuerpo de la muchacha se hallaron restos de metanfetamina diluido en alcohol, lo que muestra claramente que antes del asesinato podrían haber estado hablando como dos perfectos conocidos y comiendo papas, por el envoltorio entre las sábanas. Momentáneamente el lugar está con una faja de clausura,y la policía está tras las pistas del brutal asesino.”
Dejé el diario, agarré el paraguas y salí volando para su casa de Altos. El caniche me pareció ahora un lobo. María abrió la puerta en bata y con la plancha en su mano; me invitó a comer puré de papas con carne de ave mientras me indicaba la pieza: otra vez subí las escaleras, y el hecho fue escalofriante como el olor a cigarro.¡Jesucristo, exclamé! Ezequiel estaba tirado en el piso en forma de flor de loto. Sus ojos blancos como ciego, y una curita en su pómulo. Tenía puesto una remera del Che Guevara con un agujero en la estrellita de la gorra. Unos zapatos franciscanos y sin los pantalones puestos. Sobre la mesa de luz había una pinza mecánica, un martillo, unbúho de madera, y una botella de caña. Junto a estos instrumentos, estaba un frasquito con algo dentro que no pude ver con claridad, pero parecían unos dientes y una bolita de ojo en líquido verdoso. Al percibir mi presencia, me dijo:
–Me sentí una divinidad, Marco. Mi mente vivó una eternidad presente pulverizando la humillación de mi pasado cuando su cuerpo era destrozado con mis manos. Recordé lo que dice la Biblia. ¿Sabés lo que dice la Biblia, Marco?
–La Biblia dice muchas cosas –le respondí tembloroso ante su colosal presencia y codiciando la camisa jamaiquina colgada de una percha.
–La Biblia dice “el cielo de Dios”. Esto significa, Marco, que existen otros cielos sin Dios. La tierra, Marco, nuestra tierra, es un cielo sin Dios, porque cada persona es su Dios. Hemos matado a Dios y ya no nos queda nada… ¡nada!, Marco.
Yo estaba petrificado. De golpe se me ocurrió transportarle una pregunta y con labios temblorosos, la articulé:
–¿Nada tiene sentido, nada existe, todo es una ilusión?¡Jesucristo! ¿La vida es una comedia, es una farsa? ¿Vos, yo? ¡Jesucristo!
Tomó el disco de Man Ray, y me hizo escuchar su canción EXTRAÑO SER: “¿Cuántos días deberán pasar? ¿Cuántas horas más tendremos que esperar? Extraño ser, no puedo hablarte, adorable ser. Cuánta gente vuela por aquí. Cuántos seres que no son igual a mí.”
–¿Por qué ese disco? –atiné a preguntar con timidez. Y él me respondió:
–No soporté más la espera, me irritó, me frustré, me enojó su cinismo y consideré que el escepticismo creóeste mundo, personas incrédulas y burlonas inventaron un mundo habitado por Dios y los ángeles. ¿Sabés quién es nuestro Dios, ahora? Yo te lo digo: nuestro Dios es la tecnología, y nuestros ángeles son las redes sociales ¿Por eso, Marco? Nos gobiernan con el wifi, y cuando lo apaguen el caos será total.
No soporté más sus palabras de que el “fin del mundo”estaba cerca, y entre sus carcajadas y palabras escatológicas, corrí entre las cajas hasta su mesita de luzy tomé el martillo. Al bajar las escaleras reparé en el cuadro de la hermana. María tocaba el piano en bata, y me dice:
–Ya está listo el puré de papas con carne de ave –María me dijo. Le ayudé a poner los platos.
Diego Mendoza. Arribeños. Junio 2026.



